EL IVA AL MESA: el hambre como política de estado.

La administración de la Corporación Noboa y su brazo ejecutor Alexandra Navarrete, ex gerenta tributaria de Exportadora Bananera Noboa. han oficializado lo que en los barrios ya se sentía: el derecho a comer ha sido gravado con el 15% de IVA. Bajo el disfraz de una «circular aclaratoria», el Estado ha redefinido la naturaleza misma de los alimentos para arrancar más dinero de los bolsillos empobrecidos y entregarlo a las arcas del capital financiero internacional.

Con el argumento de un «error técnico», se produce esta metida de mano al bolsillo de los ecuatorianos. Al declarar que cualquier proceso de conservación o mejora convierte al alimento en un «producto procesado», el Gobierno ha sentenciado a más de 60 productos de consumo básico al impuesto del 15%.

      • Leche deslactosada, descremada o enriquecida: Necesidad básica para niños y ancianos con condiciones de salud que ahora tributa el máximo.
      • Carnes desmechadas, marinadas o precocidas; vegetales cortados o al vacío: El sistema castiga con el 15% a quien, tras una jornada extenuante, busca optimizar su escaso tiempo de vida.
      • Pan de molde, fideos instantáneos, café, pulpas de fruta y condimentos: El 15% se aplica a todo lo que permite que una familia sostenga el día a día.

Este no es un hecho aislado; es la culminación de una ofensiva que empezó en abril de 2024:

      1. Abril 2024: Subieron el IVA del 12% al 15% con la promesa de «seguridad». El resultado: 9,216 muertes violentas en 2025 y un país militarizado donde el narcocapitalismo sigue operando desde los puertos y los bancos.
      2. Liberalización de combustibles: Un golpe en cadena que encarece el flete del campesino y la percha de la verdulería, pulverizando el poder adquisitivo en cada esquina.
      3. Abril 2026: La canasta básica proyecta un costo de $838, dejando al salario básico de $480 como una broma de mal gusto.

Mientras el Gobierno presume de 12 mil millones de dólares en reservas internacionales y la banca privada celebra utilidades récord de 700 millones, el sistema público de salud colapsa al 54% de su capacidad.

El dinero existe, pero está secuestrado. Se guarda para garantizar el pago de una deuda externa ilegítima y para respaldar los negocios de la lumpen-burguesía (dueños de bancos y constructoras) que lavan el capital de sangre mientras el pueblo pone los muertos. No hay «falta de fondos», hay una transferencia violenta de riqueza desde tu plato hacia sus cajas fuertes.

A esto se suma que el Ministerio del Trabajo instauró jornadas de 10 horas sin recargos. Quieren un trabajador malnutrido por el IVA y agotado por la jornada; sin tiempo para estudiar, organizarse o rebelarse. Un cuerpo cansado es un cuerpo sumiso.

Las cifras frías de los economistas de televisión no llenan el estómago. La supuesta «seguridad» de los medios no detiene la extorsión en el barrio. El Estado ha dejado de ser un mediador para convertirse en el martillo de las corporaciones y el FMI.

Rechazamos tajantemente la implementación del IVA a los alimentos básicos; no hay «aclaración técnica» que valga cuando el resultado directo es el hambre y el saqueo de las economías populares.

Frente al saqueo estatal, nuestra respuesta es la desobediencia económica organizada. Llamamos a construir una autonomía real fortaleciendo los mercados populares y las redes de abastecimiento directo: cada moneda que circula entre trabajadores es una moneda que se le resta a la maquinaria fiscal del hambre. Es imperativo romper la cadena de dependencia con los grandes supermercados, que actúan como recaudadores del Estado y especuladores del consumo. Construir soberanía alimentaria hoy es la forma más directa de boicotear el poder financiero que intenta asfixiarnos; si el Estado impone el impuesto a nuestra mesa, nuestra clase responde retirando su capital de sus circuitos de control.

¡A calentar las calles, elevar la agitación y preparar la ofensiva popular!

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