Algunas reflexiones políticas y futboleras en torno al mundial
Dice el viejo adagio “lo que mal empieza, mal termina”. Estás palabras se aplican muy bien al mundial de fútbol México, Canadá y Estados Unidos 2026.
Este evento deportivo, próximo a terminar, empezó con protestas de las madres buscadoras en México. Sumadas a demandas y reclamos legítimos de un sector de la población mexicana. Que pedía que el dinero destinado al mundial, se use para temas sociales y más beneficiosos para la mayoría y no para seguir engordando las chequeras de los grandes grupos económicos globales.
México también ocultó la pobreza. Gente en barrios empobrecidos ocultados detrás de pancartas publicitarias. Requisito para ser sede mundialista: embellecer la miseria. Como era de esperarse, todos estas muestras de inconformidad terminaron con represión estatal.
Minuto de hidratación. Anuncio publicitario: organízate y combate. En Canadá y Estados Unidos lo que molestó al público asistente fueron los exagerados precios para asistir a los estadios. Posible falta del libre mercado ¿La mano invisible regulando los precios de las entradas al mundial? gran engaño.
Después de revisar la historia política y económica del mercado concluimos que el precio de las entradas es implagable para la gran mayoría de la población mundial. Decisión final: el fútbol pasó de ser un entretenimiento de las masas a un espectáculo de un puñado de personas que lo pueden pagar.
Lo que mal empieza mal termina. Los partidos siguieron pasando y el Mundial 2026 parecía ir bajando las tensiones políticas y económicas. Luego jugada desleal, Donald Trump llama al presidente de la FIFA, 05 de julio 2026, y le ordena quitar la suspensión por tarjeta roja al delantero estelar de la selección estadounidense, Folarin Balogun.
Después, más juego sucio, los opinadores que días atrás decían que fútbol y política no se mezclan se quedan sin piso y no pueden justificar más la corrupción y la violencia con la que nació este mundial.
Fútbol y política si se mezclan. Deseamos ir más allá, lo correcto sería decir deporte y política si se mezclan. Nadie quiere compartir una piscina, un sparring o un picadito de fútbol con un tipo o una tipa que le crea a Trump, Daniel Noboa Azin, Xavier Milei, Keiko Fujimori, Abelardo de la Espriella y más personajes de la política sionista fascista global.
Deporte y política si se mezclan. Porque Kylian Mbappé, delantero de la selección francesa de fútbol, anotandole un gol de penal a Paraguay, es insultado por una política paraguaya.
Brazos cruzados en forma de X. Posible evento racista dentro del juego. La senadora paraguaya, Celeste Amarilla, dice “En lugar de la leche materna chupó cocos, lo más culto que ha escuchado son los monos “.
Decisión final: ataques racistas. Deporte y política si se mezclan. Nadie quiere encontrarse en un estadio o en la calle con un racista. Y es decisión política sacar toda forma de racismo de las canchas. Al parecer a los organizadores del mundial 2026 la tarea les quedó grande.
Medio tiempo. Pausa comercial: lee a Walter Benjamin. Se reinicia el juego. Mbappe le responde “mujer despreciable”. La mujer despreciable lo amenaza y se escuda en su posición de género ¿Apoyo para la racista paraguaya? Sí, el feminismo de escritorio, hecho a la medida de los privilegiado justificando lo injustificable.
Posible agresión Xenófoba. Partido Egipto vs Argentina. 06 de julio 2026, el Director técnico de la selección egipcia de fútbol, Hossam Hassan, en rueda de prensa previa al partido: “si una persona, en cualquier parte del mundo, no siente empatía por el pueblo palestino, entonces ha perdido parte de su humanidad.”.
Revisión del hecho. Nuevamente brazos cruzados en forma de X. Decisión final ataque de odio y genocidio de Israel al pueblo palestino. Juego sucio, el árbitro global no dice ni hace nada. Final del encuentro: El silencio mata.
La selección de Egipto fue eliminada. Perdió su partido ante Argentina. El resultado del partido ya no importa, lo que importa es el mensaje que dejo Hossam Hassan. Alzar la voz y no dejar que la injusticia muera en el olvido y la indiferencia es un triunfo. Equivale a conquistar la copa del mundo de la justicia.
Así que la próxima vez que un opinador diga que el fútbol y política no se mezclan díganle que sí. Pidan que se posicione, nadie quiere jugar o compartir sofa con un fan de Messi. Messi que se agacha ante el muro de los lamentos en Israel, Estado genocida, y calla y no cuestiona sus privilegios.
Fin del partido. Inicio de la pausa publicitaria: sigue hablando de lo incómodo, no desmayes. Usa el algoritmo en su contra. El resultado será favorable.



